Razones

¿Por qué circos sin animales?

Aunque los espectáculos de circo no sean aparentemente espectáculos violentos, en realidad para los animales son una condena a cadena perpetua y trabajos forzados, ya que sus vidas se convierten en una auténtica tortura, tanto en el escenario como fuera de él. Los animales que los circos se han apropiado para sus espectáculos pasan la mayor parte del tiempo de sus vidas encerrados en jaulas, incluso encadenados para que no intenten huir. Completamente alejados de sus congéneres y de su hábitat natural, tienen que adaptarse por fuerza al ritmo itinerante de las giras circenses.

Este ritmo de vida les supone un grave estrés que comporta consecuencias nefastas para su salud, una conmoción a la que su organismo no siempre se puede adaptar. El transporte suele realizarse por carretera en camiones, lo que les obliga a aguantar trayectos que pueden durar unos cuantos días en espacios muy reducidos, que casi no les permiten moverse. Estos viajes suelen hacerse en camiones poco acondicionados, y por este motivo en muchas ocasiones tienen que soportar inclemencias climáticas.

La vida en el circo impide a los animales desarrollar sus comportamientos naturales, esto les provoca un gran sufrimiento tanto físico como psicológico, y les genera una confusión que en muchas ocasiones deriva en trastornos y comportamientos anormales.

En escena vemos el resultado de un adiestramiento estricto y cruel, porque los animales tienen que comportarse de una manera completamente desnaturalizada, realizando actividades impropias para su especie e incluso dolorosas para su fisiología. Algo tan insólito como felinos saltando entre aros de fuego (algo que les causa auténtico pánico, ya que su instinto les hace alejarse del fuego) sólo se ha podido conseguir porque se les ha sometido a un adiestramiento que se basa en el castigo y la coacción. En caso de que los animales no realicen los ejercicios a los que se les obliga, se toman medidas como la privación de agua y alimentos y se recurre a la violencia, usando látigos, garfios, palos y otros objetos para golpearles.

 

Circos con animales y los niños:

 

Resulta asimismo reñido con la ética que se utilice a los animales para atraer al público infantil, del que ciertamente se aprovechan dada la natural simpatía que sienten los niños por los animales. Creemos que nuestros niños, la sociedad del futuro, merecen una educación basada en valores que incluyan el respeto hacia todos los seres vivos, con una pedagogía basada a su vez en la verdad y en la capacidad de potenciar el sentido crítico que les hará capaces de desenvolverse como seres vivos conscientes del mundo que les rodea. Los circos con animales no tienen nada de pedagógico para los niños que asisten a esos espectáculos, potenciando a la vez valores muy negativos y contrarios en la mayoría de los casos a los contenidos educativos escolares, así como también faltos de respeto hacia el resto de seres vivos con los que compartimos el planeta. 

Circos con animales y las leyes catalanas:

 

El Código Civil de Catalunya es el único del Estado español que distingue a los animales como entidades diferentes de las cosas, reconociéndoles su capacidad de sufrir y sentir. El hecho de ser considerado como “propietario” de un animal no hace que se permita que ese propietario haga con el animal lo que le plazca, ya que este derecho de propiedad halla su limitación en la legislación de protección y defensa de los animales.

Textualmente, el artículo 511-1 del Código Civil de Catalunya determina lo siguiente:

511-1/3. Los animales, que no se consideran cosas, están bajo la protección especial de las leyes. Sólo se les aplican las reglas de los bienes en aquello que permita su naturaleza.

Habiendo entonces ya determinado que “los animales no se consideran cosas” y que éstos son “bajo la protección especial de las leyes”, es el momento de repasar la Ley de protección de los animales de Catalunya 22/2003, en el preámbulo de la que se dice que se introduce como novedad “el hecho de que se manifiesta una clara declaración de principios, al considerar a los animales como organismos dotados de sensibilidad psíquica, además de física. Esto solo quiere decir que son merecedores de unos derechos propios de su condición animal”.

Este anuncio del preámbulo, se plasma en la ley de la siguiente manera:
Art.2.2: Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad física y psíquica, así como de movimiento voluntario, que tienen que recibir el trato que, atendiendo básicamente a sus necesidades etológicas, procure su bienestar.
Art.2.3: Nadie debe provocar sufrimientos o maltrato a los animales o causarles estados de ansiedad o miedo.

Por otra parte, en otros artículos de la Ley se prohíben específicamente las siguientes acciones y comportamientos en relación con los animales:

Art. 5: Prohibiciones
Quedan prohibidas las siguientes actuaciones respecto a los animales:
a) Maltratarles, agredirles físicamente o someterles a cualquier otra práctica que les produzca sufrimientos o daños físicos o psicológicos. 
d) Mantenerles en instalaciones indebidas desde el punto de vista higiénico-sanitario de bienestar y seguridad del animal.
j) Exhibirles de forma ambulante como reclamo.
k) Someterles a trabajos inadecuados por lo que respecta a las características de los animales y a las condiciones higiénico-sanitarias.
l) Mantenerles atados durante la mayor parte del día o limitarles de forma duradera el movimiento necesario para ellos.
m) Mantenerles en locales públicos o privados en condiciones de calidad ambiental, luminosidad, ruido, humos y similares que puedan afectarles físicamente, así como psicológicamente.

Art. 6.1: Se prohíbe el uso de animales en peleas y espectáculos u otras actividades, si pueden ocasionarles sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o trato antinaturales, o bien si pueden herir la sensibilidad de las personas que los contemplan.

De esta forma, tanto el Código Civil de Catalunya como la Ley de protección de los animales catalana, señalan el camino por el que los circos animales ya no tendrían cabida siguiendo el criterio legislador del Parlament de Catalunya.